sábado, 19 de octubre de 2013

Nocturna de Toledo

Y la competición nos llevó a Castilla en una de sus más bonitas ciudades y de las más agradables para correr.

Un "sube y baja" por el casco de Toledo de 6 km que se hacen infernales ya en la mitad del recorrido, sobre todo si sales al ritmo del pequeñín que siempre gana la meta volante de los 400 primeros metros.


Así que nos pusimos como locos, saliendo delante y viendo ya en el calentamiento que la peña tenía poca pinta de globeros. Hice 2 km espectaculares y el tercero algo más flojo...

A partir de aquí, raja en el depósito de la gasolina y arrastrarse hasta la meta por no saber calcular la distancia con ese recorrido infernal.


Adelanté en el 2 a un amigo de nuestro runner Antonio, que me animó en una subida y este me volvió a pasar en el 3 bajando cuando mi lengua ya limpiaba las calles toledanas. El Besu nos aguantó 8,5 metros y se quedó cortado antes de la primera curva.


Bajadas a lo loco con adoquines y zancada grandísima con malos apoyos y casi torceduras de tobillo, curvas de 90 grados bajando que casi había que parar contra el muro de la calle (amplias avenidas, jeje) y para arriba, y giro y para abajo, y otro giro y para arriba y Dios, cuándo acaba esto!!!

Así llegando al final, me pasaba todo el mundo sprintando (a mí me dolía todo) y supuse que llegábamos a meta. No aceleré porque... porque no aceleré y punto!!!


Al final buen tiempo para el recorrido que era pero horribles sensaciones y sufrimiento continuo. Para otro año, ya conocemos el recorrido y sabemos que hay que regular todo el rato. No se coge ritmo en toda la carrera, o bajas o subes.


Saludos globerillos.

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