sábado, 9 de junio de 2012

La Morcuera y Battaglin

Giovanni Battaglin (nacido el 22 de julio de 1951 en San Luca di Marostica) fue un ciclista italiano, profesional entre 1973 y 1984. Ganó el Giro de Italia y la Vuelta a España, ambas en 1981.

Para aquellos que dudan de la calidad de mi "maqqqquina" (Ote), aquí os dejo una reseña del fabricante. En honor a Giovanni y con reservas acerca de las posibilidades reales de ascender el puerto de la Morcuera con mi bici, o cacho de acero, me lancé a la aventura, solo en esta ocasión. El Ote se rajó de mala manera (miedito por la última ascensión en carretera por estos lares) y del Besu, ni hablamos cuando de este tipo de bicis se trata.

Cogí mi deportivo y metí la bici, con muchos menos problemas que la de montaña, para presentarme en Soto del Real a eso de las 9:30. No quería hacerlo desde Colmenar porque dudaba seriamente de la ascensión al pasarlo tan mal en Canencia, con el "Tote", el día del granizo y los 2 grados de temperatura.

Salí de Soto al tran-tran, de paseo para ir calentando pero ese tramo es odioso porque no dejas de subir rampas duras y por el estado del asfalto: "Lamentable" (aunque está peor de vuelta). Llegue a Miraflores de la Sierra y con el 20 ataqué las primeras rampas. El tema se iba poniendo durillo pero no quise cambiar, por aquello de reservarme para el infierno que sabía que iba a venir (recordaba lo duro de los kilómetros 5-7 del año pasado en que ascendimos con el Besu y Dudu en la de montaña).

La preocupación era por el plato de mi "Espada", un 42 y no un 39 como suelen llevar estas bicis, para ascender estos puertos. Las rampas eran duras y la carretera recta, con pocas curvas pero con la sombra de los pinares. A los 3 km metí el 22 e intenté subir sentado y tranquilo pero a tramos tenía que levantarme para no renquear. En esas que diviso a 2 delante. Paso al primero en bici de montaña, saludo, silencio, así da gusto, total que sigo. Al segundo, con una bici de carretera, de la que una rueda valdría lo mismo que mi bici entera, le paso sin saludar, mitad por el resultado anterior, mitad por la falta de aire en mis queridos pulmones. Al girar diviso a otro, mayorcito, que al rebasarle me anima y me dice que voy bien... "Los cojones, voy a ir bien".

Total que llega el tramo del 10 - 11 %, meto el 24 (ya no hay más, aunque buscaría varias veces), con trabajo por cierto, ya que mi cambio está en el cuadro y no en las manetas, como es digno de mi "Maqqqqqqquina" (léase en italiano). En estos "preciosos por los cojones" kilómetros en los que no me retuerzo, pero casi; cuando me siento, aguanto 4 ó 5 pedaladas y me tengo que volver a levantar. Soy incapaz de subir sentado un tramo de 20 metros seguidos. Creo que no volveré a cambiar hasta la cima, pero tras una curva a izquierdas, acaba el tramo maldito y la pendiente suaviza, acontecimiento que te da una felicidad descomunal, y eso que sigues subiendo al 6 -7 %. Meto el 22 y cojo algo de ritmo.

De lejos diviso a un grupo de 10, que salen del camino a la carretera para terminar los 2 últimos km, con las de montaña (vienen por camino desde abajo). Yo subo despacio pero voy pasando a varios y al adelantar a 3, uno de ellos (típico flipado - picado al estilo Ote) se me pone a rueda 200 metros. Yo cambio otra vez al 24, se vuelve al 9% y al 10 en esas rampas finales, y el friki me pasa de pie en la bici y tirando a muerte sin descanso (se cree que le voy a seguir) le aguanto 100 metros pero va fuerte y me abro, que todavía me falta el último km. Pero cual es mi sorpresa, que girando a la derecha para coronar (esto es nuevo para el Besu que se quedó en el parking la otra vez) miro para arriba a ver cuanto me queda y veo que le voy pillando. Dos colegas suyos, que ven que va picado, le dicen que "esprinte", que le voy a coger... Y por mis cojones que le cojo y le paso antes de acabar... Se reventó por subir de pie y a saco para dejarme... En fin.

Me bajo y me pregunta un chaval con la de montaña si le hago una foto, cosa que aprovecho para que el favor sea devuelto y aquí la prueba, con mi hierro, claro!! Por cierto, toda la peña que había en la cima, sobre todo los que iban con la de carretera se quedaban mirando mi bici de arriba a abajo. Se preguntarían que de dónde habría sacado yo ese pedazo de hierro y de qué año sería, jeje.

La bajada, con prudencia porque las zapatas de delante no me frenaban casi nada, con mucho frío en los brazos. Las rectas largas y con pocas curvas te hacían disfrutar haciendo tramos a 70 km/h. Hace unos añitos hubiera bajado bastante más fuerte. Ya en Miraflores, apreté un poco para entrar en calor en los falsos llanos y toboganes hacia Soto y terminé mi día de feliz ascensión.

Sin más para informar os digo: A..........dios.  

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